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En este número

Buscando la armonía con la creación

Mayordomía con la creación

Varón y mujer creados a imagen de Dios

Huellas ecológicas en la Biblia

El universo don de Dios para la vida

Números Aire de Dios

Aire de Dios Número 26

Aire de Dios Número 25

Aire de Dios Número 24

Aire de Dios Número 22

Aire de Dios Número 21


El 1º de noviembre se recuerda el dia mundial de la ecología, lo que nos proporcionó el mejor pretexto para compartir con todas y todos ustedes uno de los temas que el SEBIP ha desarrollado y reflexionado durante este año: la protección de la creación. No sólo porque es una cuestión que podríamos decir está en auge en las agendas de muchas de nuestras organizaciones, iglesias y gobiernos.

Consideramos que el acercamiento a este tema no solamente tiene que ser la respuesta a “una moda”, sino que sirva como aporte a la reflexión bíblica teológica de nuestras realidades como pueblos que tenemos una relación “diferente” con la tierra, con la madre tierra es decir con la Pachamama.

Los artículos de este número presentan una diversidad de aportes que reflexionan el binomio Biblia - Ecología. Justin Eller nos ofrece un artículo acerca de a la “mayordomía de la creación” retándonos a ver de otra forma el mandato de Génesis de dominar la creación. El segundo aporte de Yolanda Rosa nos acerca a un tema sumamente importante en nuestros pueblos: “varón y mujer creados a imagen de Dios”. A partir de esta premisa nos muestra que es posible vivir en igualdad si leemos los textos adecuadamente. El tercer artículo es de Dietmar Müßig quien nos propone seguir las “huellas ecológicas en la Biblia” para darnos cuenta que la Biblia nos ofrece una gran vertiente para trabajar este tema supuestamente nuevo. Terminamos con un resumen hecho por Irene Tokarski de la carta pastoral “El universo don de Dios para la vida” ofrecida por la Conferencia Episcopal Boliviana este año, iluminando la relación entre medio ambiente y desarrollo.

Tenemos que dejar de lado la dominacion humana de la creación si queremos construir un mundo sostenible para las nuevas generaciones.

Disfruten la lectura.

Isha


Rev. Justin Eller

Los primeros días de la creación (Gén 1:6-23), Dios creaba el agua, el aire y la tierra para la vida del mundo, para nosotros y nosotras seres vivos: vivientes marinos, plantas, animales y seres humanos. Cuando Dios vio su bendita creación, él vio que era bueno (Gén 1:18) y su bondad abundante estaba dentro de todo. La mayoría de nosotros y nosotras escuchamos estos textos desde la perspectiva de gente incómoda y a veces es difícil oír el mensaje de la creación desde el margen, desde lo que está en peligro de extinción. El resultado no es solamente la confusión, pero también el uso destructivo o abuso potencial de la creación por el ser humano.

El tema de Génesis 1 y 2 se refiere a la relación entre la humanidad, que somos nosotras y nosotros, con el resto de la creación. Según Génesis 1:26, estábamos hechos, creados a la imagen de Dios que nos dio poder sobre sus obras, sobre toda la creación. Creación no es un acto “en el principio”, sino es una obra constante de Dios que se realiza cada vez nuevamente.

El problema, como hemos escuchado muchas veces, es que el dominio de una generación será la explotación de la siguiente generación. Y ay de la tierra y ay de nosotros y nosotras si pensamos que Génesis 1:26. “Entonces dijo Dios: ¡Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza! ¡Que domine en toda la tierra sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos y las bestias, y sobre todo animal que repta sobre la tierra!”, nos permite o nos da la licencia para hacer todo lo que está en nuestro poder para violar la tierra y acabar con los recursos naturales.

Cuando faltamos el respeto a la creación, nos estamos faltando el respeto a Dios y a nosotros y nosotras mismas. Cuando la hermana madre tierra sufre, Dios sufre y nosotros y nosotras sufrimos porque somos parte de la creación según Génesis 3:19, “pues tierra eres y en tierra te convertirás”. Dependemos de la bondad y misericordia de Dios a través de la creación y el medio ambiente para nuestras necesidades más básicas de la vida: agua, aire, alimentación y protección de los elementos. Según Génesis 1:20-26, Dios creó bondadosamente la tríada de la creación: peces y seres del agua, aves y seres del aire, y animales y seres de la tierra. Cada criatura representa una de las necesidades más básicas de la vida: peces representan el agua, aves representan el aire, animales representan la tierra de donde viene la comida.

La teóloga ecologista feminista, Sally McFague ofrece un nuevo modelo de cómo las y los seres humanos podríamos relacionarnos y entender mejor la creación a nuestro alrededor. Su modelo llamado, “el modelo ecológico del mundo como el cuerpo de Dios” lleva una hipótesis ecológica que dice que si entendemos el mundo como el cuerpo de Dios, ¿no lo cuidaríamos mejor? Dentro de su modelo, ella propone que el pecado del ser humano en su relación con la creación es simplemente el rechazo de la responsabilidad de cultivar y trabajar en el jardín del cuerpo y sus múltiples partes. El pecado es cuando no aceptamos ser lo que somos de manera innata y cuando intentamos existir fuera del cuerpo del mundo.

Para evitar la explotación y violación de la creación, o sea de la hermana madre tierra, tenemos que comprender mejor lo que dice la Palabra del “dominio sobre”. Tenemos que desmitificar la palabra “dominar” para salir de la oscuridad del pecado de dominación opresiva y vivir en la luz de Dios con nuestra hermana madre tierra.

Los seres humanos, puestos al servicio de Dios, desempeñamos un papel especial en relación con toda la creación. Según Génesis 1:26, Dios nos ha dado el mandamiento de someter y gobernar la creación. En otras versiones de la Biblia dice que tenemos poder, señoreamos y dominamos sobre toda la creación. Pero, ¿qué significan estos verbos, este mandamiento? Según Génesis 2:15, nuestro papel en la creación es cultivar y cuidar el jardín de Dios. El cultivar, nos invita a percibirnos como servidores y mayordomos/mayordomas realizando la actitud de mayordomía con la creación, mientras que cuidar nos invita a dedicarnos al medio ambiente de la manera en que Dios nos cuida y protege (Núm. 6:24-26).

En este caso, ser buen mayordomo o buena mayordoma nos ayuda reinterpretar “el dominio” de Génesis 1:26. Tener poder, señorío, y dominio sobre la creación no significa dominar de una manera opresiva patriarcal, no significa oprimir, explotar, violar, sujetar, ni maltratar. En el sentido que Dios nos ha llamado y encargado con las responsabilidades de relacionarnos la creación es ser mayordomas y mayordomos que cultivan, cuidan, protegen, utilizan, y mantienen lo que Dios ha creado en su bondad.

San Francisco de Asís creó en la virtud de la humildad del ser humano como parte de la creación. Intentaba establecer una democracia de todas las criaturas de Dios, que se podría leer dentro de la propuesta de la Elisabeth Schüssler Fiorenza, con la construcción de una “democracia radical”. Hay bastantes otras criaturas en la tierra en que las y los seres humanos dependen y si vamos a sostener vida para toda la creación, sí o sí tenemos que proteger y cuidar su existencia ahora. Como dice san Francisco, hay que rechazar el axioma cristiano que dice: “la naturaleza no tiene razón de ser salvo para servir al ser humano”.

Hasta que eliminamos este dualismo entre el ser humano y la creación, nuestro futuro y el de nuestra hermana madre tierra será sombrío. La perspectiva de realizar muy poco y muy tarde lleva a muchos a la desesperación. Pero como pueblo de fe, prisioneros de la esperanza y vehículos de la promesa divina, enfrentamos las crisis por ser buenas mayordomas y buenos mayordomos con la creación de Dios y no dominar sobre la creación.


Yolanda Rosas
"Entonces dijo Dios: « ¡Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza! ¡Que domine en toda la tierra sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos y las bestias, y sobre todo animal que repta sobre la tierra!» 27 Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. 28 Y los bendijo Dios con estas palabras: « ¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!»"

¿De dónde hemos sacado que del relato de Génesis acerca de Adán y Eva salga una concepción de inferioridad de la mujer?

La mujer en nuestra historia y tambén en la de los textos bíblicos, ha sido colocada en “desventaja” frente al varón, se ve a la mujer como objeto, valorada por lo que da y no por lo que es. En cambio a los varones se les otorga el derecho y deber de realizarse.

En el pueblo hebreo y los pueblos vecinos, la mujer estaba completamente subordinada, incluso excluida del espacio religioso, y todas estas actitudes exluyentes fueron reforzadas con una perspectiva de inferioridad de la mujer.

Repasemos los relatos de la creación de la humanidad. Encontramos dos el del capítulo 1 y el del capítulo 2. El relato de la creación del Génesis no pretende enseñarnos el cómo y cuándo del origen del universo, sólo nos dice que es creación de Dios. Los relatos bíblicos interpretados por mucho tiempo desde una perspectiva masculina nos enfatizan que Eva fue creada de una costilla y en segundo lugar.

Repasemos el proceso:

? Nace una criatura (Adam) modelada de la tierra (adama=, recibe el aliento divino, Dios le habla para darle un mandamiento.
? A partir de esa criatura, Dios construye una mujer que recibe el nombre de isha (hembra –mujer), la otra parte es Ish hombre- varón.
? El Ish cuando conoce a su compañera la llama “Eva” la que da la vida, la viviente.

Primer relato:

El primer relato de la creación según los estudiosos bíblicos se redactaron en el siglo VII a.C. cuando el pueblo de Israel estaba en cautiverio en Babilonia, allí vivieron en una situación de dolor y nostalgia por su tierra, era una tierra extraña y vivían como forasteros, por lo que afirmar que fueron creados por Dios a su imagen y semejanza para ser dueños de la tierra, los animales y las plantas, era necesario y reafirmaban su identidad y autoestima.

El propósito de Génesis 1, es mostrarles que la situación de dominación que se vivía en Babilonia no era la voluntad de Dios porque fueron creados a la imagen y semejanza de Dios, para dominar la tierra y no ser dominados por otros. En este primer relato no hay jerarquía, ambos fueron creados a la vez, el énfasis es a “imagen y semejanza de Dios”, ¿en qué sentido?

Creados a la imagen de Dios para relacionarse con Él. Algunos explican en este sentido Gén 1.27 como que el ser humano es quien representa y testifica de Dios en la tierra.

Otros la relacionan con el señorio del ser humano sobre la creación. Dios los bendijo y les expreso que se multiplicaran y dominaran la tierra. El ser humano está sobre lo creado no para dominar, explotar y acabar con la creación, sino para cuidarla, preservarla.

Otros relacionan “la imagen de Dios” con la distinción varón-mujer. Es decir que la imagen de Dios está atada a la relación de compañerismo entre varón y mujer, humanidad compartida.

Entonces, la imagen de Dios está presente en el varón y la mujer, quienes deben aceptarse como iguales. El mandato de Gén. 1.28 está dirigido a ambos no como se ha interpretado que la fecundidad se aplica a la mujer y la dominación al varón.

Segundo relato:

El segundo relato de la creación (Gén 2) se escribió 400 años antes que Gén 1. El relato de Génesis 1 es de tradición sacerdotal se escribió en el siglo VI a.C. en Babilonia, su estilo es reflexivo, solemne, litúrgico y el de Génesis 2 en el siglo X a.C. en Palestina, de estilo espontáneo, popular, pintoresco.

En el capítulo 2, encontramos un segundo relato de la creación, un poco diferente del anterior, este relato comienza con la creación del hombre-varón, a diferencia del primer relato que comienza con la naturaleza y culmina con la creación del ser humano como máxima obra de Dios que mereció su bendción. En el segundo relato Dios crea al ser humano varón incompleto, le falta otro ser con quien compartir su vida, con quien asociarse para desarrollarse como ser humano.

El Yavista, redactor de Gén. 2 es un gran catequista, pues sabe poner a la altura del pueblo sencillo las más altas ideas religiosas. Narra la formación del varón y la mujer como una parábola oriental llena de frescura e ingenuidad, que un beduino del desierto podría contar a su familia reunida bajo la tienda.

Dios le entrega al hombre el huerto del Edén para que lo trabaje (Génesis 2:15) Esto muestra que el trabajo también es parte de la vida del ser humano. El hombre sin su prójimo es todavía incompleto, Dios dice: “no es bueno que el hombre esté solo”. Gén2.18.

Dios crea a los animales, pero el hombre no encuentra una ayuda adecuada. Gén. 2.20, “todavía le falta algo “la ayuda idónea”. Ayuda idónea -cuando la Escritura utiliza una combinación extraña de palabras para describir algo tan importante como la Mujer, nos conviene prestar atención. Y no hay nada más extraño que la manera en que la Torá describe la creación de Mujer. Se le llama ayuda- “kenegdo”. Conocemos la primera palabra, “ezer” (ayuda).

Definitivamente no quiere decir asistente. Viene de un contexto de ayuda militar, fortaleza y rescate. En algún sentido, hasta ahora sin identificar, la mujer “salva” al hombre (pero la mayoría de los hombres ya saben esto, aunque no lo quieran admitir). Pero ese es solo el inicio del juego.

El texto hebreo no utiliza la palabra “´ezer” sola. El concepto completo es el de “´ezer kenegdo”. Desafortunadamente, al añadir la palabra “kenegdo” solo aumentamos su opacidad. Eso sucede porque la palabra “kenegdo” solo aparece una vez en toda la Escritura, y es aquí.

La palabra raíz detrás de esta extraña combinación es “neged”. Pero este no es un sustantivo, verbo o adjetivo. Es una preposición. Esto sí que es extraño. Es como decir que “Havvah” (Eva) es una “ayuda antes” o una “ayuda delante de”.

El significado de la preposición sola (neged) se determina por el contexto. Cubre el rango de antes de, delante de, correspondiente a, contra u opuesto. Es aun más perturbador el hecho que aquí la preposición “neged” ha sido unida a “ki”, otra preposición que usualmente significa “cómo” o “así.”

Los comentaristas han luchado con esta combinación. Es evidente que las palabras son de importancia crítica para la comprensión de la intención de Dios con su creación de Mujer; pero muchos eruditos de la tradición cristiana tienden a tapar o ignorar la segunda palabra.

El comentario rabínico ubica un énfasis especial en la importancia de la combinación. Rashi sugiere que la conjunción de las dos preposiciones significa que “´ezer” es tanto la que ayuda como la que se opone. Su rol es indeterminado.

Depende plenamente del contexto de la relación de pacto con su esposo. Si él es bendecido y justo, ella es ayuda. Si él no es bendecido e impío, ella es la que se opone. En otras palabras, es la enemiga perfecta.

Está perfectamente diseñada para actuar como la guía íntima para que el varón permanezca conectado al Señor. Y es la oposición perfecta cuando su hombre siente la tentación de irse por su propio camino.

Como “´ezer kenegdo”, es tan abogada como castigadora. Está ontológicamente equipada para “conocerle,” por cuanto vino de él y está diseñada para completarlo. Ella carga las armas más poderosas conocidas por el hombre, capaz de atraerlo a ella de maneras que nadie es capaz de hacerlo.

Cuando realmente es “´ezer kenegdo”, protege a su hombre como nadie más. Pero esa responsabilidad gloriosa y ese poder sorprendente vienen con un riesgo aterrorizan.

La frase “ayuda idónea tradicionalmente ha sido entendida en el sentido de que la mujer es una ayudante, un auxiliar del varón. Pero la palabra “ayuda (´ezer en hebreo) aparece 21 veces en el Antiguo Testamento y 16 de ellas se refiere a un ayudador superior no a un subordinado. Por ejemplo Salmo 121 ¿De dónde vendrá mi socorro? ´ezer. La respuesta es de Dios. El concepto de “ayuda idónea” es la esencia del significado de la vida en comunidad. Según el relato, sólo cuando Dios crea a la mujer se da la “ayuda idónea”.

Estos textos también se leen desde un punto de vista de desventaja para la mujer. Se dice que la mujer ha salido de Adán y que por lo tanto es inferior al varón, además de que el hombre fue creado primero. Este tipo de interpretación se basa en la teoría especificamente griega de principio jerárquico la cual da prioridad a lo que es anterior. Este tipo de lectura pasa por alto el mensaje del texto. El texto al utilizar la figura de la costilla, está resumiendo una antigua tradición que se halla también en otros relatos antiguos, y quiere explicar que el hombre y la mujer se pertenecen mutuamente, así lo expresa Cantar de los Cantares 2.16, si el relato presenta a la mujer como salida del varón es para mostar que es igual a él. El hombre la reconoce y la recibe con alegría cuando exclama poéticamente: “esto es ahora hueso de mis hueso y carne de mi carne”. Gen. 1.23.

Con la creación de la mujer como “socia idónea” del hombre se da la humanidad plena del ser humano. No sólo porque existirá el amor entre los dos sexos y se reproducirán, sino que viven en comunidad. Esta es la intencionalidad que nos quiere mostrar el segundo relato de la creación.

Dietmar Müßig

La tierra prometida por Dios, tierra que “mana leche y miel” (Dt 11: 9) que normalmente nos imaginamos como pequeño paraíso, en realidad, era un ambiente ecológico muy frágil. Los israelitas tenían que vivir en la región montañosa de Palestina. En esta “tierra de montes y valles, que bebe el agua de la lluvia” (Dt 11: 10) no hubieron inundaciones, como en Egipto o en Mesopotamia, que anualmente fertilizaban el suelo. Entonces, esta zona medio árida permitió solamente el desarrollo de una pequeña agricultura de subsistencia cuyo rendimiento era tan mezquino, que tenía que ser mejorado por la colecta de miel salvaje. Pero tampoco era posible una vida meramente nómada porque les faltó un territorio suficientemente grande para esta forma de vida (cf. los conflictos por terrenos en Gn 21: 25ss.; 26: 15ss.; 13: 7). Resulta entonces que las y los israelitas tenían que practicar un estilo de vida sustentable para poder sobrevivir.

Sugerencias para una vida sostenible

La expresión bíblica más conocida de la sostenibilidad es el año de barbecho que ordena Ex 23: 10s.: “Seis años sembrarás tus campos y sacarás sus frutos; al séptimo no los cultivarás y los dejarás descansar”, medida que refleja conocimientos profundos sobre el peligro de esquilmarse ecosistemas vulnerables. De manera parecida se entienden recomendaciones como la de Lv 19: 23-25 que ayuda a crear una capa de humus que nutre a árboles recién plantados. Dt 22: 6s conoce la prohibición de sacar los huevos o polluelos del nido de un pájaro junto con su madre, regla con la cual se protege la cadena de vida como base de la alimentación y el usufructo humano. De manera parecida, la Torá prohíbe la tala de árboles frutales en caso de sitio de una ciudad (Dt 20: 19), práctica de uso general en muchas culturas del Antiguo Oriente para dañar al enemigo quitándole las bases de una futura vida.

De tal perspectiva ecológica, el párrafo de Ex 20: 5 según lo cual el Dios de Israel pide “cuentas a hijos, nietos y biznietos por la maldad de sus padres”, se entiende fácilmente. Las consecuencias de daños ecológicos como por ejemplo el cambio climático que nosotros hoy estamos causando, serán sufridas por las futuras generaciones de nuestra/os hija/os y nietos.

La clasificación como “impuro” de ciertos animales por la ley israelita llevaba a que fueron protegidos estas especies. Una protección con mucho sentido ecológico era por ejemplo la prohibición de toda clase de anfibios para el consumo humano – porque ranas y sapos eran el arma más efectiva en la lucha contra mosquitos que causaron enfermedades como la malaria. De igual manera llama la atención, que se clasifica como no comestibles a todas las especies de aves de rapiña, lechuzas, cigüeñas y garzas. No se les debía comer porque exterminan un montón de ratones y ratas que la antigüedad eran parásitos muy peligrosos para la provisión de alimentos humanos. Por una razón parecida se prohíbe el consumo de buitres y cuervos, que se nutren de cadáveres y apoyan así al mantenimiento de la higiene en el campo.

Los derechos de los animales

Mientras en Europa la primera ley de protección de animales se promulgó en 1822, la Torá reconoce a los animales como poseedores de derechos ya unos tres mil años más antes. En Dt 25: 4 le atribuye por ejemplo al vacuno el derecho de alimentarse de la cosecha para los humanos, hecho que por el mismo apóstol Pablo ya no es entendido por lo cual se ve obligado de alegorizar esta prescripción concreta (cf. 1 Co 9: 9). Un respeto fundamental hacia la vida revela citas como Ex 23: 19 o Ex 34: 26 (par. Dt 14: 21) que prohíben cocinar un “cordero en la leche de su madre” o Lv 22: 26s donde se ordena que, durante una semana entera, el cordero recién nacido no debe ser matado para ofrenda y que no se debe carnear un vacuno o una oveja en el mismo día junto con su cría. Muestran que el hombre de aquel tiempo tenía una sensibilidad muy fina para la relación íntima de la hembra consu cría.

Los animales revelan a Dios

El cuento más bonito en este sentido es el relato sobre Balaam en Nm 22: 21-34, donde la burra del profeta reconoce mucho más temprano lo que quiere Dios que el mismo vidente. De manera parecida son vacas que revelan la voluntad divina en 1 Sam 6. Finalmente confiesa Job en 12: 7s que los animales le pueden enseñar al ser humano. En esta lógica tampoco es sorprendente que los animales tengan una relación propia con Dios (Sal 104: 21; 147: 9; Job 38: 41; Joel 1: 20) y participan en la alabanza del Señor como vemos en el Sal 148: 7-10.

Una antropología tierra-céntrica

De igual manera como el segundo relato de la creación en Gn 2: 4-15, el Eclesiastés ve una cercanía muy grande entre el ser humano y los animales (cf. Qo 3: 18-21). Ambos son formados de tierra y solamente viven porque Dios les ha dado su aliento (cf. Sal 104: 27-30). Así la misma Biblia nos hace recordar que somos polvo y que nos convertiremos en lo mismo, es decir que seamos humildes en vez de creernos “corona de la creación”. Esta concepción no es bíblica sino proviene de la filosofía de la ilustración de los siglos XVIII y XIX en la cual el ser humano se proclama la medida absoluta de todos. Mientras según Gn 1, la última de las obras de Dios y por eso el culmen de la creación es el shabát, ese día de descanso que vale hasta para los mismos animales. Si el ser humano tiene algo especial entonces es su responsabilidad como mayordomo del planeta a quien Dios “puso en el jardín del Edén para que lo cultivará y lo cuidara” (Gn 2: 15).


Irene Tokarski

La prioridad de un “desarrollo humano integral”, que pueda sacar a tantos hermanos de la pobreza, lleva consigo que respetemos y protejamos las bases naturales para una vida digna de nuestros hijos, evitando la destrucción de las condiciones de vida. Nos estamos alejando cada vez más del equilibrio necesario entre desarrollo humano y respeto al entorno natural.

Los obispos de Bolivia, el 22 de marzo de 2012, han lanzado la Carta Pastoral “El Universo – Don de Dios para la Vida. Carta pastoral sobre Medio Ambiente y Desarrollo Humano.”

No es una carta pastoral coyuntural, pero única

La preparación y elaboración de la nueva carta pastoral ha durado más de dos años: Un estudio sobre las consecuencias del cambio climático en Bolivia, una discusión amplia en la Asamblea de Obispos sobre las experiencias en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas, una encuesta sobre la temática, comisiones de expertos de diferentes áreas y un trabajo intenso de redacción y edición por varios meses. Cinco veces el tema ha sido considerado y trabajado en reuniones de la Conferencia Episcopal, es decir no es una carta coyuntural; no ha sido hecha al calor del conflicto del TIPNIS (CP Universo Nº5), más bien ha sido una preocupación de fondo que ha llevado a la elaboración de esta carta pastoral que tiene carácter único en América Latina, porque no hay otra carta pastoral de una conferencia episcopal que trate prioritariamente el tema de medio ambiente. Los obispos colocan esta carta también dentro de su magisterio en este siglo, junto con la carta pastoral sobre la Tierra de 2000, sobre el Agua (2003) y el Documento de Aparecida de 2007 (CP Universo Nº 3) y la encíclica de Benedicto XVI sobre desarrollo humano integral “Caritas in Veritate” (2009).

Un enfoque integral: protección de la creación para luchar contra la pobreza

Si bien el tema principal es la protección de la creación como parte de la identidad cristiana del siglo XXI (CP Universo Nº 8), el enfoque de la carta pastoral enfatiza la necesidad de encontrar un equilibrio entre un desarrollo humano y la lucha contra pobreza y desigualdad (CP Universo Nº 6). No se construye una competencia entre la protección de la “madre tierra” -una expresión que retoman los obispos de san Francisco de Asís (CP Universo Nº 3, 37, 111, 114, 115)- y proyectos de desarrollo como lo hemos escuchado en los últimos meses en la discusión por la carretera por el TIPNIS. Para los obispos, estas dos perspectivas no son contradictorias, sino complementarias, porque los daños ambientales afectan y causan mayores daños a las personas más pobres (CP Universo Nº 17, 19, 33, 39, 40, 47, 53, 61, 68, 70, 86, 90, 110, 112).

En ese entendido, el cuidado del medio ambiente es una de las primeras acciones, un deber de todos los católicos más una invitación a todos los cristianos y personas de buena voluntad (CP Universo Nº 14, 71, 99,114).

El punto de partida: cambio de actitudes

La estructura del documento de 50 páginas sigue las líneas de la tradición latinoamericana: En la primera parte del VER (CP Universo Nº 14-39), se hace un análisis de los impactos de la contaminación del medio ambiente en Bolivia (CP Universo Nº 14-26), de las causas principales de esta situación preocupante (CP Universo Nº 27-31) y de las medidas (insuficientes) que se han tomado hasta ahora para afrontar la crisis (CP Universo Nº 32-35). El cuarto subtítulo del VER hace una valoración de la sabiduría indígena en cuanto a la armonía con la naturaleza (CP Universo Nº 36-39). La segunda parte del JUZGAR con el título “El verdadero desarrollo: Vida digna para todos” (CP Universo Nº 40-75) desarrolla los criterios doctrinales de la Iglesia Católica en cuanto al medio ambiente, poniendo un fuerte énfasis en el tema de la solidaridad como característica inherente de todos los bienes de esta tierra (CP Universo Nº 50-52, 64, 66,70, 72, 77, 109, 112, 114). La tercera parte del ACTUAR (CP Universo Nº 76-45), parte de un cambio de actitudes (CP Universo Nº 40, 70, 76, 80,81, 97) y del estilo de vida (CP Universo Nº 33, 35, 36, 52, 76, 90, 100, 111), para llegar a las responsabilidades políticas tanto nacionales (CP Universo Nº 82-85, 105-111), como internacionales (CP Universo Nº 86-90, 112-113).

El aporte propio: Nuestro compromiso como iglesia Como en cualquier buen proyecto, la Iglesia pone un fuerte aporte propio para arrancar con una nueva cultura ecológica (CP Universo Nº 95): Un capítulo amplio está dedicado a “Nuestro compromiso como Iglesia” (CP Universo Nº 91-100), detallando las obligaciones de los fieles, pero también de las instituciones católicas en Bolivia en esta nueva “Alianza por la Creación” (CP Universo Nº 114), que convocan los obispos. Si se logra cumplir con las ambiciosas metas a los cuales los obispos se comprometen: una comisión de medio ambiente en cada diócesis (CP Universo Nº 92), una semana de la creación cada año en todas las parroquias (CP Universo Nº 100) y una conciencia medioambiental en todos los espacios y encuentros eclesiales (CP Universo Nº 92), la Iglesia Católica (y ojalá todas las otras también: CP Universo Nº 99) podría realmente volverse protagonista en nuestro país para esta nueva cultura ecológica que tanto nos hace falta.

Con miras hacia el futuro: Rio +20 y TIPNIS III El centro del mensaje episcopal es claramente la persona (CP Universo Nº 65), como punto de orientación para todos los modelos y planes de desarrollo (CP Universo Nº 72), pero también como el responsable de los cambios necesarios en este siglo y frente a la encrucijada de nuestro planeta (CP Universo Nº 15). Esto se refleja también en la parte doctrinal que muestra un enfoque altamente cristocéntrico (CP Universo Nº 53-58), de nuestor Dios que se hizo uno de nosotros. Más aún, el énfasis de la carta está en los más pobres que deben recibir una atención prioritaria, porque necesitan más el apoyo estatal, internacional y de toda la sociedad.

Una economía verde como se quiere proponer en junio de este año en la Cumbre de la ONU Rio de Janeiro debe evaluarse desde ese enfoque: ¿Son los países y personas pobres las que se van a beneficiar más? ¿O los países ricos en primer lugar buscan resolver sus crisis financieras hipotecando los bienes y servicios naturales del tercer mundo?

También las decisiones futuras en cuanto a la carretera por el TIPNIS deben medirse -según los obispos de Bolivia- con el criterio del bien común, que siempre tiene que preocuparse más de los que más lo necesitan. ¿De qué manera la construcción de la carretera está beneficiando a los más postergados?

Responder estas preguntas ya no será tarea de los obispos, sino de todos y todas nosotras.