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EDITORIAL

EL SEBIP Y EL MES DE LA BIBLIA - San Pablo: su vida y su obra

PABLO Y LAS MUJERES

LOS APORTES TEOLOGICOS DE SAN PABLO AL CRISTIANISMO

ENSEÑANZAS DE PABLOPARA EL SIBLO XXI

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EDITORIAL

Esclavitud es el tema que este número de Aire de Dios trata, durante los últimos meses se ha venido hablando mucho sobre este tema que se supone, es un asunto resuelto hace varios siglos. Pero en Bolivia el problema sigue tristemente vigente.

En el Chaco boliviano, se extiende en los departamentos de Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz, ubicados al sur del país, desde hace varias décadas, cientos de familias guaraníes que residen en esta región, viven bajo un sistema de servidumbre y semi esclavitud basado en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo familiar. Estas personas, pertenecientes a las llamadas comunidades cautivas, realizan trabajos forzados en haciendas por más de doce horas diarias, sin pago alguno o acceso a derechos básicos como la educación, la sanidad, la libertad de movimiento y a la propiedad de la tierra.

Es este tema específico que la hermana Sofía Chipana nos trae a la reflexión a partir de una carta que desde la Conferencia Boliviana de religiosas y religiosos escribió en relación a esta situación vergonzosa de que en la Bolivia del siglo XXI siga existiendo la esclavitud, aunque se le ponga nombres diferentes.

En un artículo titulado “Miradas y acciones que transgreden lo establecido” Sofía nos presenta una reflexión sobre el tema de la esclavitud desde un personaje del Primer Testamento, una mujer que nos ayudará a adentrarnos en el tema de la esclavitud y nos iluminará las situaciones de esclavitud que se vive hoy, lamentablemente siempre dentro los sectores más vulnerables de nuestras sociedades, de nuestros pueblos.

Virginia Quezada nos da una óptica diferente a este tema y bajo el título “Esclavos de nosotros mismos” nos invita a reflexionar desde cada uno de nosotras y nosotros sobre la libertad que Cristo nos da, y en la cual debemos mantener nos.

Trabajar, reflexionar temas como la esclavitud, nos hacen ver que como cristianas y cristianos todavía tenemos temas pendientes, este es un tema recurrente a lo largo de todo el texto bíblico, claramente desde un punto de vista socio - cultural completamente diferente. El Dios de Israel por definición es el Dios que libera de la esclavitud (Es 20). Pablo en este año jubilar nos invita a tomar en serio el evangelio y darnos cuenta ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Gal 3,28

La ex esclava Miriam





La carta que publicamos el 16 de abril, titula, “para que los pobres tengan vida y dignidad”; fue una iniciativa de religiosas y religiosos que buscamos renovar constantemente nuestra vocación de estar en y con el pueblo, de manera especial con las y los empobrecidos por las estructuras sociales injustas. Se puede decir que esta carta nos compromete y desafía a bajar de “nuestros balcones al camino”, es decir, ver la realidad no desde el margen, sino sumergidas/os en la caminata misma de los pueblos, y de sus proyectos históricos.

En el contexto de la votación por el primer estatuto autonómico y su inminente ilegalidad, no quisimos quedarnos en el silencio, ya que los intereses por los recursos naturales y su mano de obra barata y servidumbre de las regiones del Oriente, no son situaciones recientes. Por lo que nos parecía pertinente retomar en este contexto, la carta pastoral de la Tierra elaborada el 2002, porque en ella se pide que se aclaren la tenencia y explotación de la tierra.

Todos estos temas, compartidos desde y con el corazón, movieron nuestra sensibilidad y compromiso. Sin embargo, cada quién interpretó la carta como lo quiso, y bueno, como dicen los principios hermenéuticos, cada texto en las manos de sus lectoras y lectores son interpretados de múltiples maneras. Algunos llevaron el agua para su molino, en cambio otras y otros estaban preocupadas/os porque había pretensiones de dividir a la iglesia. En fin, ojalá que todas esas relecturas, sean reinterpretadas desde la intención de las autoras y autores.

Muy unida a las mujeres y hombres que siguen apostando por la utopía de una tierra sin males.

Sofía.

C.B.R.
Conferencia Boliviana
de Religiosas y Religiosos
Regionales de La Paz y El Alto

COMUNICADO PUBLICO

PARA QUE LOS POBRES TENGAN VIDA Y DIGNIDAD

Las religiosas y los religiosos de La Paz y de El Alto, reunidos para celebrar la Pascua de Resurrección del Señor, analizamos el documento publicado por la Conferencia Episcopal de Bolivia el día 13 de marzo: “Para que el pueblo tenga vida”, que lleva por subtítulo: “Orientaciones pastorales sobre el proyecto de CPE” y decidimos elaborar nuestro propio comunicado público para complementar el de nuestros hermanos obispos.

Nos dejamos iluminar por el Espíritu del Resucitado y las enseñanzas de la Conferencia Episcopal de América Latina que en todos sus documentos hace una opción preferencial por los pobres (DA 391-395), señala la importancia de la presencia de los pueblos indígenas (DA 88-97) y en Santo Domingo dice: “los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo (200).

Aceptamos el análisis realizado por la Conferencia Episcopal que señala que “los cambios son necesarios e imprescindibles” (no 7) y estamos de acuerdo en la novedad que supone el reconocimiento de los pueblos indígenas y la participación de nuevos sectores sociales y cívicos en la cuestión política y en la construcción del país.

Parece que se hace una selección de algunas partes del proyecto de CPE, en función de aquellos puntos o temas que interesa preservar en la relación de la Iglesia con el Estado. Creemos que no es el Estado el que debe apoyar unas u otras formas de pensar o criterios de actuación, sino los miembros de la Iglesia quienes con nuestro testimonio y ejemplo debemos hacer prevalecer aquellos principios y valores que Jesús nos enseña en el Evangelio.

En este sentido debe preocuparnos, fundamentalmente, la visión de país que vamos a construir. El proyecto de CPE pretende preservar la unidad de Bolivia, a pesar de responder a la necesidad de una administración descentralizada y que no se quede en las ciudades capitales de los departamentos, para lo cual se consideran las diferentes formas de autonomía.

Por otra parte, creemos que es grave el silencio sobre un tema central que está en el debate y que es la propiedad de la tierra, que en el oriente del país fue repartida en gobiernos de facto entre amigos y allegados y ahora sirve de especulación. Además de las formas de esclavitud y servidumbre en las que se mantiene a las familias campesinas en algunas de las haciendas, no se ha permitido ejecutar el saneamiento de las tierras, sino en una mínima proporción.

Echamos en falta una crítica a la forma y contenido del Estatuto Autonómico de Santa Cruz que responde a los intereses de la oligarquía de esa región de independizarse y apropiarse de los bienes y recursos naturales de la zona y que ha sido redactada y propuesta a referéndum sin ningún apoyo ni validez legal. Vemos por detrás de este proceso estrategias internacionales para mantener la dependencia de Bolivia y aprovecharse de sus recursos naturales.

Queremos afirmar nuestra vocación de discípulos y misioneros del Evangelio (Buena Noticia) anunciado por Jesús a los pobres y marginados (“Bienaventurados los pobres…”), unida a la denuncia (“Ay de ustedes los ricos…”) (cfr. Lc. 6, 20. 24; Ez. 34, 17-31) que son la base del mensaje de Jesús para la construcción de la utopía del Reino de Dios que es Justicia, Paz y Alegría en el Espíritu Santo (Rm. 14, 17).

La Paz, 16 de abril del 2008

Hno. Carmelo Galdós, ofm
Presidente de la Junta Directiva
Regional La Paz

Hna. Sofía Chipana
Representante de la Junta Directiva
Regional El Alto



Cuando era estudiante de la Universidad Nazarena de Costa Rica, solíamos junto a mis compañeros y compañeras de diversas partes del mundo, edificarnos mutuamente escuchando testimonios de hombres y mujeres que habiendo sufrido duras pruebas lograron salir triunfantes depositando su fe en Cristo.

Uno de esos testimonios que caló hondo en mi que posteriormente recopilé para la revista “Conquista Juvenil” (CNP: 1995) y que ahora rescato para ustedes fue el de una enfermera norteamericana que trabajaba en un hospital de Estados Unidos.

Ella contaba que una noche, luego de una dura jornada nocturna, y casi próxima a retornar a su casa tuvo que atender a un paciente de manera urgente, el era un hombre que sufría de leucemia terminal y tenía muy pocas semanas de vida.

El problema surgido estaba relacionado con una infiltración intravenosa; la enfermera, con la seguridad proporcionada por los años de experiencia, a pesar del cansancio, procedió a realizar su trabajo, tomó una botella de sodio clorhídrico para evitar coágulos de sangre, y nuevamente puso bajo control el equipo médico.

Pocos minutos después, quedó atónita, porque el hombre ingresó en un estado convulsivo y agónico; sin pensarlo dos veces marcó en el teléfono el interno 501 para que el equipo de emergencia se hiciera presente.

Segundos más tarde el mencionado grupo arribaba para tomar control de la situación; mientras tanto, el monitor que controlaba el ritmo cardiaco mostraba una trágica línea señalando que la vida se iba de aquel hombre.

El médico de turno cuestionó a la enfermera, y ella narro la situación e hizo énfasis en el hecho de haberle administrado sodio clorhídrico. El médico especuló pensando que podía haber sido un coágulo el que produjo en el hombre el infarto.

Intentaron reanimar el cuerpo del enfermo con toques eléctricos, pero fue vano, quedando en estado agónico-comatoso y así parecía terminar otro día en la vida de la enfermera… Sin embargo! No fue así, antes de retirarse ella recogió la botella vacía de la medicina inyectada, y sus ojos se abrieron perplejos ante lo que leía: “Potasio clorhídrico”.

Ahora ella entendía lo que había sucedido, sabía que la causa del infarto provenía de su error; inmediatamente le asaltaron muchas ideas… Pero “NADIE” la había visto! Aunque su conciencia y el Dios en el que creía Si!

Nerviosa y entristecida retornó a su casa para encontrarse con sus niños de 14 y 10 años despiertos. Su corazón flaqueaba al verlos, hacia 8 años que se había divorciado y ella era el único sostén de su casa. Sabía que de ser descubierta sería el fin de su carrera como enfermera.

Las luchas internas eran intensas, la cárcel de su conciencia era mayor que una cárcel física, pasaron un par de días y ella encontró por medio de sus lecturas bíblicas que la única manera de ser libre de esa tremenda esclavitud era confesando su error. Dios le mostró que al igual que los amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego, ella tenía una sola elección: Ser fiel e ingresar al horno de la prueba, o ser esclava eterna de ella misma y de su conciencia.

Las circunstancias le hacía flaquear, sus necesidades parecían pesar ante su decisión, pero finalmente decidió hablar con la jefa de enfermeras del hospital que ante la muerte inminente del paciente reportó el error ante el “Consejo Estatal de Enfermería”.

Como es de suponerse fue suspendida de inmediato sin la posibilidad de trabajar como enfermera, mientras no se estudiara a fondo su caso.

Una gran duda se levantó en la cabeza de la mujer… ¿Era correcto lo que había hecho? Desde su trabajo temporal como vendedora en una tienda tendría un ingreso anual de 7.000 dólares frente a los 25.000 que ganaba por año. Ella contaba que tuvo que vender todas sus cosas, con excepción de dos camas, una lámpara de mesa y algunas sillas, tuvo que usar detergente para lavar platos por shampoo, y limitarse a comer unos sándwiches de mantequilla de maní por cena.

Nunca iba en autobús cuando podía caminar, y las presiones económicas y por ende psicológicas eran insoportables. Si bien los hermanos y hermanas de la iglesia cooperaban con los gastos escolares de sus niños, todo parecía indicar que ella hizo mal al reconocer su error, al fin y al cabo nadie excepto ella lo sabía. Muchos hoy la llamarían “tonta” por haberlo hecho.

De ese modo pasaron los meses, ocho largos meses! Ocho largos meses de intenso sufrimiento, y uno de esos días nuestra amiga enfermera recibió la comunicación del “Consejo Estatal de Enfermería”, el comunicado decía que estudiado su caso se le permitía retornar a su trabajo de manera condicional, lo que la reivindicaba como profesional, como enfermera, pero sobre todo como ser humano.

Algo había cambiado en su vida. Ella había crecido, sabia el precio y el sabor de la libertad… No solo de la libertad que le daba el comunicado sino principalmente la libertad de su conciencia y de ella misma. Su honestidad le había abierto la puerta de la que pudo haber sido su cárcel.

¿Esclavos? ¿Esclavas? Por favor no solo pensemos en el término desde el punto de vista económico o sociológico, sino que pensemos en el mismo también desde lo espiritual y animémonos a abrir la puerta de nuestra cárcel a pesar del costo.




En nuestros tiempos hablar de esclavitud, parece no tener muchas repercusiones; como dijo Luis Espinal, tenemos el vicio de acostumbrarnos, ya no nos sorprende nada. En nuestro país este año salió nuevamente el tema de la esclavitud como una reciente constatación, pero tendríamos que hacernos la siguiente pregunta: ¿la esclavitud, realmente fue abolida? Cada una/o tendrá diversas respuestas, pero sabemos que la “esclavitud” se maquilló de múltiples maneras, por lo que hoy se hace pertinente evidenciar las nuevas formas de esclavitud.

Me parece importante, rescatar algunos avisos que Eduardo Galeano , extractó de un diario uruguayo de 1840, a los veintisiete años después de la abolición de la esclavitud.

Se vende:

- Una negra medio bozal, de nación cabinda, en la cantidad de 430 pesos. Tiene principios de coser y planchar.
- Una negra, de edad de trece a catorce años, sin vicios, de nación bangala.
- Un mulatillo de edad once años, con principios de sastre.
- Una criada sin vicios no enfermedades, de nación conga, de edad como de dieciocho años…

Si bien, hoy no encontramos este tipo de anuncios en los diarios, o comerciales televisivos y radiales, pero en el día a día aún hay situaciones deplorables de explotación de mujeres, niños/as, hombres, ancianas y ancianos.

Esta reflexión no pretende hacer un análisis exhaustivo de las diversas situaciones de esclavitud, sino, quiere ser una invitación a contemplar diversos rostros y dialogar desde nuestras entrañas con las y los que nunca pudieron narrar sus historias, porque siempre fueron condenadas/os a permanecer en el anonimato. Para ello nos acercaremos a una mujer de la Biblia, Agar la esclava egipcia y a través de ella a otras mujeres de nuestros tiempos que forjan su liberación.

LA ESCLAVITUD EN EL CONTEXTO DEL ANTIGUO TESTAMENTO

En los pueblos de la Biblia, la esclavitud era vista como normal de ahí que tenemos textos que hagan referencia a esa situación (Ex 21 1 – 11, Dt 15: 12 – 18, Lv 25: 44). Las esclavas extranjeras y esclavos extranjeros se habían repartido como un botín de guerra (Jc 5:30). El esclavo o esclava, era considerado como un “objeto” poseído por su dueño o dueña, que la ha tomado por derecho de conquista, o la o el que la adquirió por dinero o recibido en herencia.

En el caso de las esclavas el trato parece ser distinto, estaban al servicio particular de la dueña de la casa, como lo vimos en Gn 16; 30: 1 – 6; 30: 9 – 13; 1Sam 25: 42; Jdt 10: 5. Cuando nos acercamos a los textos de Gn 16 y 30 vemos que Abrán y Jacob toman a sus esclavas para que les de hijos a petición de sus esposas estériles, esta situación en nuestros contextos pueden ser tomados como una gran injusticia con la mujer, y un acto insólito; pero para los tiempos de la Biblia como dijimos anteriormente la esclavitud era tomada como algo normal no sólo por el pueblo de Israel, sino también por los pueblos vecinos. Por otra parte el hecho de que una mujer esclava dé un hijo al Señor, también podía cambiar su situación porque está podía llegar a formar parte de la familia (Dt 21:10 – 14), por ello se entiende el desprecio con el que mira Agar a Saray.

MIRADAS Y ACCIONES QUE TRANSGREDEN LO ESTABLECIDO

El texto de Gn 16, siempre fue leído desde la figura de Abraham y Saray, pero siendo fieles a nuestra invitación, queremos dialogar con Agar la esclava egipcia.

En el texto vemos que el personaje que transita en todo el texto es Agar:

o Vv. 3 – 6: la casa, si bien en el texto no dice la casa de Saray y Abraham, podemos intuir que la primera parte del texto se da dentro de un espacio íntimo, por lo tanto la casa, donde se gesta el sueño de la vida digna.

o Vv. 7 – 14: el desierto, junto a una fuente de agua, o pozo; en este segundo escenario, es significativo el protagonismo de Agar, ya que es el espacio en la que Agar se dignifica, porque habla y decide.

A su vez, recibe en el desierto, una gran promesa que viene de Dios: “Aumentaré tanto tus descendientes, que nadie los podrá contar” (Gn 16:10), promesa que se asemeja mucho a la de Abraham, (Cf. 15:5) por lo que se puede decir que Agar, se pone al nivel del patriarca, es decir adquiere dignidad, mucho más que Saray.

Agar, en su embarazo, ve, como mujer esclava y extranjera, la posibilidad de ser reconocida en el clan como mujer con derechos iguales a las mujeres esposas e israelitas. En los ojos de Agar ya no hay patrona y esclava, sino mujeres con derechos iguales. Se puede decir que surge la posibilidad de romper con las estructuras sociales que generan injusticia. Esa posibilidad de liberación se la puede rescatar en el verbo Ver.

? Al verse ella encinta (v. 4 y 5)
? Miraba a su señora con desprecio (v. 4 y 5)
? Aquel que me ve (v. 13)
? ¿He llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve? (v. 13)

Las miradas de Agar no están por pura casualidad, tienen que ver con el tema de la seguridad en sí misma. José Enrique Ramírez plantea, que la valoración que los personajes tienen de sí mismos se expresa en Gn 16 por medio del verbo ver. Agar era una esclava, pero al ver-se en cinta, ve a Sara, su señora, con desprecio. Es decir su valoración de sí misma ha cambiado. Ve la oportunidad para defenderse de una injusticia dolorosa: la esclavitud. Piensa que al estar encinta, podría cambiar su condición. Ya no se ve destinada a ser esclava. Logra ver algo más para su futuro (2005:16).

Por otra parte el hecho de sentir la mirada de Dios hacía ella, le devuelve la confianza en sí misma, porque tiene la certeza que el Dios de Abrán y de Saray, volcó su mirada hacía ella. Se puede decir que unido a la preocupación de la descendencia hay una experiencia de un Dios que oye, “El Señor escuchó tu aflicción” (Gn 16:11), y ve, “Dios me ha visto y todavía estoy viva” (Gn 16:13), experimentada por Agar.

En la experiencia religiosa de Agar, se halla un diálogo interesante entre las dos divinidades El y Yahvé:

o El, es la divinidad que escucha la aflicción; de la descendencia, del niño.

o Yahvé es la divinidad del camino, del encuentro y de la escucha. Agar se siente reconocida y acogida. Habla con confianza de su rebeldía emancipadora. A partir del encuentro en la fuente, Agar ya no es vista como esclava.

Según Mercedes Brancher:

Es del vientre de Agar que nace el gran encuentro de las divinidades: Yahvé y El. El ecumenismo se da en torno a los dolores de parto y de la vida del niño. Es un ecumenismo que une rebeldía, éxodo y emancipación.

El y Yahvé se unen ecuménicamente para defender la vida. Dios está donde la vida es rebeldemente reivindicada.

Otro elemento esencial, es el pozo en el desierto. Este espacio fue fundamental para que las esclavas pudieran guardar sus memorias de resistencia y lucha por la dignidad y emancipación. Ya que Agar comienza a hablar, ella tiene palabra propia y consciencia de su realidad social.

ALGUNAS RESONANCIAS:

Al acercarnos a Agar, encontramos muchos elementos de liberación, en su lucha por la transformación de su situación, comprendió que la libertad no se la pide, se la toma. Si nos acercáramos a las mujeres, niñas/os y hombres que están sumergidos en medio de la servidumbre y explotación, podremos encontrar los anhelos de un día levantar la mirada hacía el horizonte, es decir, erguirse y caminar hacía su libertad, o la caminata a esa anhelada tierra sin males, que añoran tanto las/os guaraníes, y otros pueblos.

Cada situación de ausencia de libertad y dignidad, nos comprometa a desarmar las estructuras que las generan, porque los silencios y las insensibilidades nos hacen cómplices.


































Virginia Quezada es Pastora de la iglesia del Nazareno, realizó sus estudios de Biblia en el Seminario Bíblico Nazareno de San José – Costa Rica Volver a la lectura


Sofía Chipana nació en La Paz – Bolivia. Es religiosa de la Comunidad Religiosas TerciariasTrinitarias. Trabaja en la ciudad de El Alto – La Paz - Bolivia. Realizó sus estudios bíblicos en la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL) de San José – Costa Rica. Volver a la lectura