Pertenece al "Aire de Dios - 1"

El renacer de un tiempo nuevo

Virginia Quezada

El 21 de Junio a nivel de todo el hemisferio Sur recibimos la energía del sol, por lo que celebramos el inicio de un año o un tiempo nuevo que tiene que ver con la rotación del sol, según Fernando Huanacuni el 21 de junio es el día neutro en nuestro calendario que considera los ciclos de la luna y el sol que tienen que ver con el ciclo agrícola que orienta nuestras celebraciones rituales y festivas durante el año. Me parece adecuado acudir al calendario que propone Victor Vascopé, ya que nos quedan algunos rezagos de la vivencia de nuestros ancestros.

  • Awti juyphi pacha, (Machaq Mara) (junio)

Fin del ciclo agrícola, pero a la vez es el inicio de un tiempo nuevo. Por ello se habla del año nuevo. La Fiesta al sol.

  •  Awti juyphi wayra pacha (julio)

Es el tiempo del inicio del ciclo agrícola.

Presentación de ofrendas a la pachamama, en agradecimiento a lo recibido y para pedir, buena salud, que los animales sean fecundos y buenas cosechas. 

  • Awti wayra tutuka pacha (agosto)

Es el mes del inicio de la preparación de las tierras para el cultivo. Nuestras celebraciones rituales se orientan a la Pachamama, a Ella que nos da la vida por medio de la tierra. 

  • Awti pacha (septiembre)

La Luna, la mama Killa, esposa y compañera del Sol es digna de ser festejada y honrada. Este mes también coincide con el tiempo del despacho de las enfermedades, epidemias, y plagas que podrían afectar la vida de los Ayllus. 

  • Satawi qalla phajsi (octubre)

Nos ubicamos en el tiempo al inicio de las primeras lluvias, en el que los cultivos necesitan agua para su crecimiento. En este mes nuestras ofrendas son orientadas a los Seres protectores del agua. En los contextos andinos el agua tiene vida, es un ser vivo. Por lo tanto, es un miembro de la comunidad, a su vez es concebida la sangre de la pachamama.

  • Lapaca pacha (noviembre)

Es el mes en el que celebramos la fiesta de nuestros difuntos. Es pues, un encuentro con nuestro Pachakamaq y Pachamama junto con nuestros antepasados para iniciar nuevamente el Ayni por la vida.

  • Jallu pacha qallta (diciembre)

Qhapaq Raymi, fiesta de la familia del Inca, seguro que tuvo vigencia en su tiempo, pero parece que era el tiempo en que se aceptaba a la parentela del inca a los forasteros y forasteras. 

  • Jallu pacha (enero)

Nuestros antepasados en este tiempo celebraban los ritos de la reconciliación con el fin de restaurar la armonía de vida. Al parecer que estos ritos se pasaron al tiempo de la cuaresma, de acuerdo al tiempo litúrgico católico.

  • Qulliwi (febrero)

Inicio de las grandes celebraciones de la vida en torno a la producción agrícola, continuando en los dos próximos meses hasta concluir con la plena maduración de los cultivos y las cosechas respectivas. Esta fiesta es conocida como “Anata”. En agradecimiento, se presenta las waxt’as, ofrendas.

  • Achura (marzo)

Es el tiempo de la plena maduración de los productos agrícolas. Según Huamán Poma de Ayala, antiguamente se realizaban “wilanchas” para la Pachamama. 

  • Qalluchi (abril)

Se celebra la gran producción y la plenitud de vida del ganado. Es el tiempo en el que los animales adquieren un cuerpo robusto por la abundancia de la alimentación en el campo. 

  • Llamayu (mayo)

Nos encontramos propiamente en el tiempo de cosecha de los frutos de la tierra. Celebramos las ritualidades de agradecimiento a la Pachamama para recoger los frutos desde su vientre, alimento que nos da vida. 

  • Awti juyphi qallta (mayo – junio) 

Una vez terminada las cosechas, tenemos el tiempo de la preparación y selección de las semillas para sembrar en el siguiente ciclo agrícola. Así entramos propiamente en el tiempo de las celebraciones de las fiestas de la fertilidad. Celebramos la fertilidad de las semillas para sembrar, la fertilidad de nuestros animalitos, pero también celebramos la fertilidad de los seres humanos. 

Este calendario nos remite a la vivencia de una parte del pueblo latinoamericano, ya que cada pueblo tiene una cosmovisión propia, no hay universalidades, pero si parecidos en la vivencia de los pueblos que viven de la agricultura, de la tierra y del agua. Desde esta perspectiva podemos entablar un diálogo entre la vivencia de muchos pueblos con el pueblo de la Biblia.

Si nos remitimos a la organización de los hombres y mujeres agricultores de la Biblia, vemos que el ciclo agrícola rige su vivencia:

  • Dos meses: recolección
  • Dos meses: Siembra
  • Dos meses: Siembras tardías 
  • Un mes: Cosecha de lino
  • Un mes: Siega de la cebada 
  • Un  mes: Siega (de los trigos) y cuenta 
  • Dos meses: Poda
  • Un mes: Frutos de verano 

Como vemos es un cuadro de equivalencias entre doce lunaciones que están vinculadas a los períodos del año agrícola. En el Primer Testamento hallamos varios de estos términos empleados para indicar fechas (Ex 23:16; 34:22; Rut 1:22, Gn 34:14, Jue 15:1; 1 Sam 12:17; 2 Sam 21: 9 – 10; etc…).

Por las influencias que tuvieron de los pueblos vecinos no se puede ver con exactitud el tiempo del inicio y del fin, pero hay ciertas aproximaciones. El año hebreo, según la cuenta bíblica, comenzaba con el mes de Nisán (marzo – abril), llamado en la Biblia «el mes primero» (Éxodo 12:2), y concluía en el mes de Adar (Febrero – Marzo); mientras que más adelante primó la concepción del comienzo del año en el mes de Tishrei (Septiembre u octubre), con la festividad de Rosh Hashaná (literalmente «cabeza de año»), culminando el año en el mes de Elul (agosto o septiembre), tal como rige el calendario hebreo hasta nuestros días. Las alteraciones que sufrió el pueblo hebreo puede ser que se deba a las diversas influencias, sin embargo tengamos por seguro que las mujeres y hombres que tuvieron y tienen relación aún con su tierra conservan el ciclo de la agricultura, que tiene que ver con la posición de los astros (sol, luna y estrellas)

¿A qué nos invita el año nuevo del sur?

Se puede decir que es un tiempo que dinamiza toda la vida, ya que es el inicio de un tiempo nuevo en el ritmo de la naturaleza, por lo tanto, tiene que ver con el ritmo de las personas. 

En nuestros contextos el tiempo del invierno, o el frío cósmico tiene que ver con la introspección, es un tiempo en que la mirada se da al interior de nuestro ser, es decir dejamos de ver el paisaje para mirar nuestro ser. 

Para la interiorización, necesitamos el rito del fuego y el humo que nos comunica con el infinito, de ahí que se tenga como tradición las fogatas de san Juan, ya que el encuentro con la energía del fuego implica una relación de renovación. Por lo tanto, podemos decir que el año nuevo en las culturas andinas nos invita a la armonización interior que repercute en la relación comunitaria, la social y la relación con la vida de los y las otros y otras seres.

Vivamos con intensidad este tiempo de transformación, que nos lleva a la reconciliación integral, y que el tiempo nuevo sea una oportunidad para dejarnos infundir por la energía del fuego y del sol que quemen aquello que no nos permite ver la vida con optimismo y libertad.

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