Año nuevo aymara: ¿Evento turístico o ceremonia Religiosa?

Virginia Quezada

Son cada vez más las  voces en Bolivia,  que hacen referencia al “Año Nuevo Aymara” como un evento netamente turístico y sin un verdadero arraigo andino,  se  señala que el mismo no tiene una antigüedad superior a 15 años y que fue creado solo con fines comerciales por una influencia del Perú que implemento esta fiesta con fines de captación turística.

De acuerdo con el antropólogo Milton Eyzaguirre,  en declaraciones hechas al matutino “La Razón” de Bolivia (17-6-07), se cree que en la época prehispánica había dos momentos importantes en el ciclo anual incaico, el primero en junio y el segundo en diciembre. En junio era el momento en el que los incas, no los aymaras, azotaban a los animales para que lloren con la finalidad de que el sol no se aleje ya que era fuente de vida.

El segundo momento importante señalaba la fiesta del Inti Raymi, también de los incas, y que se celebraba el 21 de diciembre, este era el tiempo en que se consideraba que el Sol se acercaba más a la tierra. Todos estos datos se dice provienen de  los calendarios heredados de cronistas de la talla de Guamán  Poma de Ayala. 

En base a ello el mencionado antropólogo señala que en todo caso el “año nuevo” debería celebrarse en diciembre y no en junio.

Sin embargo, no se puede poner en duda, de que este es un evento que ha ido creciendo cada vez más en el mundo andino y particularmente en la ciudad de La Paz, donde muchas personas se trasladan a sitios considerados religiosos y mágicos para recibir los primeros rayos del sol del día 21 de junio, es así que Tiahuanaco, La Isla del Sol, Copacabana, el Lago Titicaca, son sitios de preferencia no solo de turistas extranjeros sino de personas que desean integrarse a este evento que cobra matices religiosos.

Queda la pregunta… En verdad que busca la gente? Un tiempo de jolgorio, o un reencuentro ancestral con deidades del mundo andino? Realizo esta pregunta porque casi estoy segura de que mucha gente va con la sincera intensión de encontrase con Dios a través de el sol y la Pachamama, pero también estoy segura que muchos van solo para pasar un tiempo de fiesta y borrachera.

En todo caso se deberá realizar un estudio más a fondo sobre el “año nuevo aymara”  y de ser necesario investigar los puentes hermeneúticos e interculturales que pueden existir entre este y el mundo cristiano, para saber tener la conciencia clara sobre si el mismo es o no edificante para nuestras congregaciones en muchos casos  estrictamente bíblico-céntricas.

Comparte en tus redes sociales...